Tuve todo en mis manos y lo perdí,
no predije que esto era lo que podia ocurrir.
Mil desgracias me instan a partir,
a mi oasis de desesperación paulatina...
ese al que recurro cuando me miras,
cuando me abrazas,
cuando poco a poco me matas
y yo trato de cerrar de mi alma,
de apagar mis ganas.
¡Déjame!,
no me toques,
no me sientas,
no me ames,
¡Qué personalidad tan terca!
No me busques,
estoy a la defensiva...
acepto que mi corazón está dolido
y dudo mucho que reviva.
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